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Conozco decenas de perros que no saben lo que es descansar tranquilamente a la sombra de una mesa en una terraza mientras sus tutores o guías se toman un café o una cerveza.

Alguna vez se intentó, pero el perro comenzó a lloriquear, ladrar, no había manera de que estuviese quieto un segundo, pendiente de todo lo que se movía alrededor, reclamando atención, inquieto e incómodo.

Y ante esa pésima experiencia, se decidió que nunca más se llevarían al perro a una terraza… o a un paseo urbano, o a casa de unos amigos, etc, etc, etc.

 

El pacto entre perros y personas

Este simple ejemplo ilustra a la perfección el incumplimiento de un pacto no firmado con nuestros perros, pero que a menudo se nos olvida:

Yo te intentaré darte todo lo necesario para ser feliz, lo que tu naturaleza te reclama, ejercicio, cariño, aventura, seguridad, confianza, exploración, retos, actividad, hogar y estabilidad … Y a cambio tu te adaptarás a la complejidad de mi vida de humano, a algunas de sus rutinas y rituales.

Pero si no cumplimos nuestra parte, ¿Cómo esperar que los perros cumplan con la suya? Es injusto con el perro y conduce a la frustración del humano.

Personalmente me encanta tomarme una caña fresca en una terraza. Y además me gusta hacerlo con la silenciosa compañía de mis perros. Se que no es el plan que ellos elegirían y por eso procuro no hacerlo a menudo ni alargar ese momento cuando estamos juntos. Pero es parte del trato.

Antes de exigir algo tan contra natura como permanecer un rato tranquilos en una ambiente en ocasiones demasiado estimulante, intento cumplir con mi parte. Un buen paseo, un rato de entrenamiento, juego, una ruta por el monte. Aunque a veces no apetezca, aunque las prisas apremien nuestra ajetreada existencia de humanos neuróticos.

Yo cumplo. Ellos cumplen. Yo te entiendo, tu me entiendes. Me preocupo por lo que necesitas, por lo que te hace feliz y potencia tu bienestar. Y a cambio, te adaptas con tranquilidad a determinadas situaciones.

 

Exigir a nuestro perro sin dar nada a cambio es injusto

Lo contrario, no cumplir, no esforzarnos, desatender nuestra responsabilidad, pero después creernos en el derecho de exigir, nos frustra a nosotros y a nuestros perros.

Reafirmemos cada día ese pacto (principalmente la parte que nos corresponde a los humanos) entre nosotros y los perros.

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Jon Arraibi

Jon Arraibi

Director Técnico del Centro de Educación Canina y Formación Técnica La Llamada de Buck que se encuentra en Castro Urdiales (Cantabria). Docente / Instructor acreditado para formación del Gobierno Vasco en la formación de nuevos adiestradores y educadores caninos. Asesor Técnico Profesional de la Dirección General de Derechos de los Animales (Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030). Responsable del podcast centrado en el mundo del perro "La llamada de Buck". Periodista especializado en el medio natural. Psicopedagogo y Profesor.