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Trabajar con perros es maravilloso.

Poder contribuir a mejorar su vida y la de sus familias genera una satisfacción difícil de explicar.

Y como en tantas profesiones, la de experto en comportamiento canino requiere una preparación progresiva, equilibrada entre teoría y práctica, además de especializada en alguna de las distintas áreas que comprenden el extenso universo del perro.

En las siguientes líneas hablaremos de algunas claves principales que debes tener en cuenta si tu objetivo es dedicarte profesionalmente al mundo de la educación o el adiestramiento canino y te encuentras en el periodo de elegir la formación más adecuada.

 

Resumen de esta guía:

  • Selecciona tu formación en base a la calidad de los docentes, la metodología aplicada en el programa formativo y el valor del material didáctico.
  • Asegúrate de que obtendrás un equilibrio entre teoría de calidad y práctica tutelada y adecuada a tu nivel de conocimientos.
  • Rechaza propuestas dogmáticas o excluyentes. La formación de calidad debe engrandecer tu mundo, no limitarlo.
  • En tus primeros pasos, camina acompañado por profesionales experimentados y generosos a la hora de compartir sus conocimientos. Existen y son de gran ayuda.
  • Se curioso, investiga, no temas lo transversal. El comportamiento canino comprende complejas competencias técnicas, pero también conocer diversas áreas de la ciencia.
  • Practica e interésate por distintas especialidades del mundo canino. De todas ellas adquirirás conocimiento, pero tiende progresivamente a especializarte en aquella que te apasione.

 

¿Es necesario tener una titulación homologada o licencia para trabajar como educador o adiestrador canino?

No. En la actualidad, al menos en territorio español, no se solicita una titulación específica para ejercer como educador o entrenador de perros. Cumplir con tus obligaciones fiscales, como en cualquier otra profesión, es el único imperativo legal para ejercer.

No obstante, los esfuerzos de las Instituciones Públicas se están encaminando hacia la regulación de los profesionales de la educación o el adiestramiento, por lo que es probable que en el corto o medio plazo, quien cuente con formación, deba acreditarla e inscribirse en algún tipo de registro oficial para ejercer profesionalmente.

 

¿Existe formación homologada en adiestramiento o educación canina?

Si. Existen los llamados Certificados de Profesionalidad en el área canina, emitidos por el Ministerio o la correspondiente Consejería de Trabajo.

No obstante, tal como señalaba en el punto anterior, en la actualidad no es requisito haber cursado un Certificado de Profesionalidad para ejercer.

 

¿Estudio un Certificado Profesional o un curso de un centro privado?

Lo importante a la hora de escoger una formación no es si obtendrás un Certificado Profesional o una titulación privada.

Llegado el momento, no tendrás problemas para acreditar tu formación privada si el programa didáctico muestra equivalencias con el desarrollado por los Certificados Profesionales. Esto es algo que procuran las mayor parte de los centros de formación en la actualidad.

A la hora de escoger un curso de adiestrador o educador canino, presta más atención a los siguientes aspectos:

 

Profesionales especializados en perros… pero también en enseñanza

Es importante que los profesionales que te van a formar cuenten con amplia experiencia profesional, tanto en las materias que imparten como en su trayectoria docente. A menudo encontrarás profesores con mucha experiencia en un área pero incompetentes en la enseñanza.

Y viceversa, formadores con poca experiencia profesional pero gran capacidad para enseñar.

Ambos perfiles son incompletos.

En este aspecto, investiga y pregunta quienes serán tus formadores: un buen profesor es aquel que conoce a fondo la materia, posee contrastada experiencia profesional y además cuenta con competencias y habilidades como docente.

 

Equilibrio entre teoría y práctica:

La práctica sin conocimiento teórico sólido deja demasiado margen a la intuición. La teoría sin práctica nos sirve para debatir, pero no para ser buenos profesionales caninos.

Busca una formación en la que se equilibren ambos aspectos y cuente con una programación progresiva de la aplicación práctica.

 

Un buen curso te guía, no te adoctrina:

Evita los enfoques sectarios o extremos. Las doctrinas reducen tu mundo. Aprender, en cambio, lo debe ampliar.

El buen profesor evita transmitirte sus propios sesgos, no quiere convencerte de nada, sino que te guía, motiva, orienta y acompaña, te abre las máximas posibilidades para que vayas construyendo tu propio criterio.

 

Improvisar conduce a formación de baja calidad:

Una buena formación, también en el área canina, no debe dejar margen a la improvisación.

Antes de optar por una u otra opción, debes tener muy claro cual será el proceso de aprendizaje, la metodología que se utilizará y los objetivos que alcanzarás tras superar el curso.

¿Trabajarás con tu propio perro o también con perros incluidos en la actividad cotidiana del centro?

¿Contarás con material didáctico actualizado, de calidad y en distintos soportes?

¿Qué tipo de pruebas o exámenes deberás superar?

Estas son algunas de las preguntas que deberían responderte antes de elegir una u otra opción.

 

Aprendices de mucho, maestros de nada:

Si en el centro que estás barajando matricularte ofrecen formación de áreas absolutamente diversas, desconfía.

En la actualidad existen en el mercado numeras empresas de formación que dedican la mayor parte de sus recursos al marketing y la labor comercial, dejando de lado lo más importante: la inversión en la calidad de la actividad docente.

Es sencillo identificar este tipo de centros: junto a un curso de adiestrador canino profesional, ofrecen otro de auxiliar administrativo o diseñador gráfico.

Su labor es identificar que demanda estudiar el público en cada momento y situarlo en el mercado de manera inmediata. Si bien, esto es algo inherente al mundo del marketing y no tiene porque ser negativo, llevado al extremo como en el caso de estas empresas, da como resultado formaciones de pésima calidad.

¿Es posible que un mismo centro esté especializado en 30 áreas profesionales distintas? La respuesta es no. Investiga.

Y si ofrecen de todo, es que no saben de nada.

 

¿Formación online o presencial?

Aunque las actuales tecnologías permiten un sinfín de posibilidades en materia educativa, si tu objetivo es convertirte en adiestrador profesional o educador canino, considera realizar un alto porcentaje de tu formación esencial en modalidad presencial.

Ningún videotutorial, campus virtual  ni clase online puede aún sustituir el aprendizaje que se produce en una formación presencial, más aún trabajando con perros, donde cada detalle importa.

Dicho lo anterior, un buen curso presencial no debe quedarse ahí, en el aula o la pista de trabajo, sino que debe aprovechar todas estas nuevas tecnologías para desarrollar lo que podríamos llamar una modalidad mixta, aprovechando el alto valor de la formación presencial y las ventajas de la formación online.

Distinto es si quieres cursar seminarios o especializaciones. Si ya cuentas con una sólida formación de base, puedes optar a formaciones online de gran calidad centradas en un tema específico.

 

¿Estaré preparado para trabajar una vez finalice un curso de adiestrador o educador canino?

Ni 90, 150 o 200 horas de formación de calidad son suficientes para ejercer profesionalmente con garantías.

El camino se hace andando, mucho más en un área en el que, además de incluirse disciplinas como la psicología, etología o biología, es preciso manejar unas competencias y habilidades que sólo se adquieren mediante la observación directa y el manejo, en una palabra, a través de la experiencia.

 

Un camino tutelado como adiestrador o educador canino

Esto significa que, una vez cuentes con una formación sólida, es recomendable buscar la forma de introducirte en el mundo profesional tutelado por alguien con mayor experiencia.

Colaborar con un centro de educación canina, participar en grupos de trabajo deportivo o realizar un periodo de prácticas son buenas formas de ir adquiriendo esa soltura.

Recuerda que trabajas con perros y debes minimizar tus errores de aprendizaje de forma que no sufran tu inexperiencia.

Ningún perro merece ser un banco de pruebas.

Ser tutelado por otro profesional, además de acelerar tu aprendizaje, minimizará la cantidad e importancia de tus equivocaciones.

 

¿Cuánto cuesta un curso de adiestrador o educador canino?

Los precios pueden oscilar entre los 900 y los 2.500 euros.

No obstante, el precio no es el criterio fundamental sobre el cual debes apoyarte para valorar la calidad del curso.

Pregúntate que obtienes por la cantidad que pagas y si, en base a ese precio, se dedican los suficientes recursos para que tu enseñanza sea de la máxima calidad.

Por ejemplo, ¿contaré con aulas, espacios y materiales didácticos de calidad?

¿Cómo se reparten las horas de la formación?

¿Dispondré de atención de calidad más allá de los días de clase?

¿Hasta que punto se personaliza mi tutorización?

¿Podré aprender de las dinámica de trabajo real del centro canino con sus propios clientes?

¿Habrá un único profesor o serán varios especializados según el área que se vaya a impartir en cada momento?

¿Existe posibilidad de que, tras terminar la formación, pueda de alguna forma seguir aprendiendo, colaborando o trabajando con el centro?

Estas son algunas de las preguntas clave que debes hacerte para valorar si el precio es justo y adecuado al tipo de formación que recibirás.

 

¿Estudio para ser Educador Canino o Adiestrador? ¿Es lo mismo o hay diferencias?

Un adiestrador busca impulsar el aprendizaje del perro hacia competencias, capacidades o conductas dentro de áreas específicas como la obediencia, la protección, la guarda o la detección, situando como prioridad la realización de lo aprendido a un alto nivel de exigencia.

Un educador cuenta con una perspectiva que va más allá de la adquisición de competencias “visibles”, promoviendo un desarrollo integral del perro.

Esto es: que se adapte de manera armónica a su entorno social (tanto familiar como externo), potenciando sus capacidades de gestión emocional y equilibrando su bienestar físico y cognitivo.

En nuestra opinión, un buen educador canino debe contar con competencias sólidas como adiestrador, lo que aumentará la calidad de su trabajo cubriendo la (nos guste o no) necesidad de manejar a nuestros perros en múltiples situaciones.

Y es que el mundo urbano cuenta con normas incomprensibles para nuestros perros, por lo que un manejo esencial para el día a día es piedra angular de una tutela responsable y una convivencia de calidad.

Y por otro lado, cualquier adiestrador, por muy especializado que sea en un área, debe incluir en sus procesos de trabajo una perspectiva global de bienestar, empapando de esa visión más amplia los objetivos conductuales de alto nivel que desea lograr.

De esta forma, el perro, además de eficaz en aquello para lo que se le ha entrenado, será mucho más feliz.

Como en tantas otras cosas, a la hora de hablar de adiestramiento o educación, el escorarse de manera radical hacia uno u otro extremo genera carencias y merma nuestra profesionalidad.

 

Existen muchas formas de trabajar con perros ¿En que enfoque debo formarme?

Busca equilibrio, cierta moderación y huye de quien te diga que su enfoque es el mejor o el único válido.

Todos tenemos nuestras filias y fobias.

Tras años de experiencia y un largo camino, nosotros hemos alcanzado nuestras propias conclusiones sobre enfoques y metodologías.

Con el tiempo, tú deberás establecer también tus propios criterios técnicos y éticos.

Beber de distintas fuentes es importante, incluso para renegar de por vida de algunas de ellas.

 

¿Podré vivir como profesional de la educación canina?

La respuesta es si, pero depende de ti.

Cada vez existe una mayor conciencia sobre la importancia de la educación para que nuestros perros sean felices, estables e integrados. Y ello supone que los servicios para alcanzar lo anterior son cada vez más demandados.

No obstante, como en tantas profesiones, consolidar tu trabajo y convertirte en un buen profesional supondrá esfuerzo, tiempo, dedicación, pasión, energía y curiosidad,  en definitiva afán por aprender todos y cada uno de los días de tu vida.

Volviendo al comienzo de este post, contribuir a la felicidad de los perros y sus familias humanas es maravilloso, pero también supone una gran responsabilidad.

Formarte, prepararte a conciencia, conocer en profundidad es asumir con garantías el reto.

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Jon Arraibi

Jon Arraibi

Director Técnico del Centro de Educación Canina y Formación Dog Training que se encuentra en Castro Urdiales (Cantabria). Docente / Instructor acreditado para formación del Gobierno Vasco en la formación de nuevos adiestradores y educadores caninos. Responsable del podcast centrado en el mundo del perro "La llamada de Buck". Periodista especializado en el medio natural. Psicopedagógo y Profesor .